lunes, 16 de julio de 2012

LAS ESFERAS O “BOLAS” DE PIEDRA EN COSTA RICA


RECUENTO HISTÓRICO

 Por Ricardo Vilchez Navamuel
Julio del 2012


Descubrimiento

Existen en Costa Rica esferas o “bolas” de piedra precolombinas tan pequeñas como de 10 centímetros y de hasta  2.57 metros la más grande. De entre 10 kilos a 10 o 15  toneladas. Fueron descubiertas en 1939, precisamente cuando una compañía bananera norteamericana, conocida como Standard Fruit Company iniciaba sus labores para la siembra del banano en esa zona.

Inicio de la investigación arqueológica.

La investigación de las esferas o “bolas” de piedra, se remonta a principios de los años 40, con la destacada arqueóloga Doris Stone, quien estudió y publicó un pequeño artículo en 1943 en la revista American Antiquity.
Palmar Sur

 Sin lugar a dudas, ella fue una de las primeras  personas con criterio arqueológico,  que pudieron ver parte de estas esferas en su sitio original, ya que lamentablemente con el tiempo y conforme se iban descubriendo, muchas  fueron removidas de sus locaciones “naturales”.

Después Samuel Lothrop de la Universidad de Harvard invitado por la misma Doris en 1948, hace un estudio más amplio. En 1963, después de algunos años, publica un libro titulado “Archaeology of the Diquís Delta. Costa Rica, 1963, donde trata sobre la arqueología del Delta del Diquís con las esferas incluidas y habla por primera vez de unas alineaciones que se conformaban con algunos grupos de las mismas. Para ese entonces por desgracia, ya habían removido muchas de ellas.
Alineaciones de esferas
 
 Durante todo ese tiempo la arqueología oficial costarricense nunca llegó a realizar alguna investigación sobre las esferas. Los arqueólogos se limitaban  simplemente  a dar opiniones personales,  principalmente para justificar para qué fueron construidas y  sobresalía la  idea de que, “sirvieron para establecer el estatus del cacique que mandó tallarlas: cuanto más poderoso era el personaje, más grandes serían estas “bolas de piedra”.

Erick Von Daniken en 1973 publicó el libro titulado El Mensaje de los dioses y ahí incluye una fotografía de las esferas de Costa Rica, sin embargo no aporta mucho.

En 1982 a  Ivar Zaap, arquitecto, se le ocurrió iniciar la “búsqueda de una respuesta aceptable” sobre las funciones que podrían tener las esferas. Él y sus estudiantes como colaboradores se propusieron buscar alineaciones entre objetos arqueológicos y la orientación geográfica de las mismas; en este caso,  las esferas. Al momento de comenzar las investigaciones,  se basaron en las realizadas por  Samuel Lothrop, tomando en consideración las alineaciones descubiertas por él de algunos grupos de esferas.
Ivar Zaap

 También, Ivar tomó en cuenta un mito local que describía que las esferas tenían que ver con las estrellas. Incluyó una leyenda que habla de “el camino del cementerio de la máquina de oro”, donde se relata que en el Cerro Chirripó, en la época precolombina se enterró ahí una máquina voladora.

Con relación a la fecha que propone el Museo Nacional, Ivar dice que es deseable para la arqueología tradicional y que él lo saca de ese contexto.
Esferas en el Museo Nacional

Por otro lado, Ivar comenzó a convencerse de que estas esferas y sus alineaciones estaban relacionadas con eventos y configuraciones de las constelaciones. Empezó a considerar que había suficiente evidencia para pensar, que una cultura precolombina pudo haber utilizado técnicas de navegación y conocimiento astronómico, cuando analizó la orientación de algunas alineaciones y en especial una que tiene la dirección 19º S.O. y que, partiendo de Palmar Sur podría trazarse una línea recta que nos llevaría a la Isla de Pascua; pasando primero por la Isla del Coco después por  Isla Galápagos y llegando a la Isla de Pascua. 



Esto lo pudo  comprobar, cuando recurrió a Carlos Araya navegante a bordo de una nave de la línea aérea de Costa Rica (LACSA).  El resultado de ese vuelo sin despegar el avión había llegado a su destino (Isla de Pascua) con solo una desviación de 70 kilómetros. Hay otros alineamientos que haciendo las proyecciones nos darían las direcciones de Grecia y Asia Menor.

Ivar publicó un libro junto con George Erikson allá por 1999 titulado “Atlantis in América”. Habla entonces de una cultura naval y de la posibilidad de que la Atlántida tuviera algún centro aquí;  y dice: “porque si se parte de su conocimiento astronómico y de acuerdo a lo que dijo Platon sobre las columnas de Hércules, que desde un punto de vista astronómico, el lugar al que se refiere Platon; bien podría ser el Río Sierpe y la Isla a Violines”.

En una de las múltiples ocasiones donde he tenido  oportunidad de hablar con Ivar,  le pregunté muy concretamente, porqué involucraba a la Atlántida.  Y la respuesta fue la siguiente:

            1) Debemos de ser conscientes de una cultura naval precolombina.
            2) Las direcciones que nos dan algunos de las alineaciones de las esferas son
                transoceánicas.
            3) Platón habla de una cultura naval desconocida cuando se refiere a La
                Atlántida.
            4) En el lenguaje Nauthutl - La palabra ATL es una constante.
            5) Según Ivar,  Atlante significa hombre de agua - navegante.
            6) La relación de un navegante con el conocimiento de las estrellas en el cielo es
                completa,   pues era la manera que utilizaban para orientarse en ese entonces,          
                la navegación y la astronomía estaban íntimamente ligadas por esa necesidad
                de orientación más que la utilización como calendario.
            7) Para Ivar el significado, simplemente es que: “Las esferas nos recuerdan, las
                esferas en el cielo” - el sol, la luna, los planetas, las estrellas.

Luego, en 1989 visitan al país un grupo de españoles que estaban realizando una serie de documentales titulados: Misterios en América, dirigido por Fernando Jiménez del Oso, con la participación de J.J. Benitez, con quien había ya estrechado años atrás una gran amistad.  Ellos produjeron el documental que se conoce como el Misterio de las Esferas de Piedra.
Fernando Jiménez del Oso, Ivar Zaap y J.J. Benítez

 Y es después de eso,  a partir de 1990, cuando arqueólogos costarricenses iniciaron  las primeras investigaciones  oficiales de las esferas  con Ifigenia Quintanilla a la cabeza.  Con ella tuvimos una larga conversación el 29 de julio de 1997.

Uno de los grandes problemas para la investigación de las esferas actualmente, es que ella considera que se han removido el 95% de las esferas de un total de 500 que pueden existir. Ifigenia dice que en la cuestión del significado de las esferas siempre van haber dudas por el   hecho mismo de la destrucción de sitios arqueológicos.

Según su investigación, las construyeron grupos indígenas que habitaron principalmente el Pacífico Sur de Costa Rica, principalmente la zona de Sierpe, Térraba, Buenos Aires y Pérez Zeledón.  Ifigenia afirma que no hay registros escritos para identificar a estos indígenas y cree que pueden ser antecesores de los Borucas. Las esferas se han fechado por material cerámico asociado, es un fechamiento relativo y se considera que las más antiguas podrían ser de 400 años después de Cristo. 
Rio Sierpe


También ella asegura, que las esferas siempre están asociadas con nuestros restos arqueológicos como cerámica y otros tipos de piedra trabajada, montículos, caminos, plazas y que basado en esto, es como las fechan. Las esferas más antiguas están en la zona de Sambito en el pueblo que se llama Bolas y  en  Golfito. El material de las esferas es de gabro y grano de orita y hay otras esferas en caliza.  Las de gabro y grano de orita tienen mucha magnetita (Para Ivar Zaap, las originales son de granito y las otras son copias).

Los yacimientos los tienen localizados en Olla Cero, donde va a estar la represa del Río Térraba. Ifigenia destaca tres elementos que distinguen las esferas de piedra del Sur de Costa Rica: 1) perfección de la forma, 2) el acabado tan fino  y  3) que se encuentran en conjuntos.

En 1991 la Revista española Espacio Tiempo dirigida por Fernando Jimenez del Oso, publicó un largo artículo de Ivar Zaap titulado: “Las Esferas de Costa Rica, el testimonio de una civilización desconocida”, por cierto, muy poco conocido para la mayoría de los costarricenses, no así para el mundo hispanohablante en general pues como la revista era muy conocida, la publicación de Ivar logró una gran difusión. 
Portada de la revista española


Luego, en diciembre del 2001,  vendría de nuevo a Costa Rica mi estimado amigo y periodista español J.J. Benítez  quien dirigía el proyecto “Planeta Encantado” donde se  incluía de nuevo un documental que titularon “Las Esferas de Nadie” y en donde también contemplaron las esferas que se encuentran en  México.  Tuve el honor de ser contratado para ayudar al grupo con toda la logística y la búsqueda de  locaciones. Ver el siguiente link:  

Más tarde en el 2004, sale a la luz un nuevo libro del señor Alberto Sibaja titulado “Esferas de Piedra En Costa Rica”  con el fin de popularizar la información de ellas.

Recientemente, en el año 2010 vinieron al país varios investigadores y visitaron el sitio donde se encuentran las esferas,  para evaluar la elegibilidad y protección de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.  En el presente, hay una petición del gobierno actual para que esto pueda ser una realidad

Por último no quiero dejar de destacar, “El Proyecto Esferas”  un encuentro que se celebrará del 15 al 20 de octubre de este año 2012 en el cantón de Osa (Costa Rica). Dicho evento tiene dos objetivos fundamentales: Dar a conocer las esferas de piedra a todo el mundo y generar riqueza cultural, material y espiritual para la zona. En el encuentro se ofrecerán conferencias, arte, meditaciones, observaciones estelares: http://www.proyectoesferas.com


Nota: Algunas imágenes de este recuento histórico,  son tomadas de la  Revista Espacio Tiempo.
 

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