RECUENTO HISTÓRICO
Por Ricardo
Vilchez Navamuel
Julio del 2012
Descubrimiento
Existen en Costa Rica
esferas o “bolas” de piedra precolombinas tan pequeñas como de 10 centímetros y
de hasta 2.57 metros la más grande. De
entre 10 kilos a 10 o 15 toneladas. Fueron
descubiertas en 1939, precisamente cuando una compañía bananera norteamericana,
conocida como Standard Fruit Company iniciaba sus labores para la siembra del
banano en esa zona.
Inicio
de la investigación arqueológica.
La investigación de las
esferas o “bolas” de piedra, se remonta a principios de los años 40, con la
destacada arqueóloga Doris Stone,
quien estudió y publicó un pequeño artículo en 1943 en la revista American
Antiquity.
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Palmar Sur |
Sin lugar a dudas, ella fue
una de las primeras personas con
criterio arqueológico, que pudieron ver parte
de estas esferas en su sitio original, ya que lamentablemente con el tiempo y
conforme se iban descubriendo, muchas fueron removidas de sus locaciones “naturales”.
Después Samuel Lothrop de la Universidad de Harvard invitado por la misma
Doris en 1948, hace un estudio más amplio. En 1963, después de algunos años,
publica un libro titulado “Archaeology of the Diquís Delta. Costa Rica, 1963,
donde trata sobre la arqueología del Delta del Diquís con las esferas incluidas
y habla por primera vez de unas alineaciones que se conformaban con algunos
grupos de las mismas. Para ese entonces por desgracia, ya habían removido
muchas de ellas.
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Alineaciones de esferas |
Durante todo ese tiempo la
arqueología oficial costarricense nunca llegó a realizar alguna investigación
sobre las esferas. Los arqueólogos se limitaban simplemente a dar opiniones personales, principalmente para justificar para qué
fueron construidas y sobresalía la idea de que, “sirvieron para establecer el estatus
del cacique que mandó tallarlas: cuanto más poderoso era el personaje, más
grandes serían estas “bolas de piedra”.
Erick
Von Daniken en 1973 publicó el libro titulado El Mensaje de los dioses y ahí
incluye una fotografía de las esferas de Costa Rica, sin embargo no aporta
mucho.
En 1982 a Ivar
Zaap, arquitecto, se le ocurrió iniciar la “búsqueda de una respuesta
aceptable” sobre las funciones que podrían tener las esferas. Él y sus
estudiantes como colaboradores se propusieron buscar alineaciones entre objetos
arqueológicos y la orientación geográfica de las mismas; en este caso, las esferas. Al momento de comenzar las
investigaciones, se basaron en las
realizadas por Samuel Lothrop, tomando
en consideración las alineaciones descubiertas por él de algunos grupos de
esferas.
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Ivar Zaap |
También, Ivar tomó en cuenta
un mito local que describía que las esferas tenían que ver con las estrellas.
Incluyó una leyenda que habla de “el camino del cementerio de la máquina de
oro”, donde se relata que en el Cerro Chirripó, en la época precolombina se
enterró ahí una máquina voladora.
Con relación a la fecha que
propone el Museo Nacional, Ivar dice que es deseable para la arqueología
tradicional y que él lo saca de ese contexto.
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Esferas en el Museo Nacional |
Por otro lado, Ivar comenzó
a convencerse de que estas esferas y sus alineaciones estaban relacionadas con
eventos y configuraciones de las constelaciones. Empezó a considerar que había
suficiente evidencia para pensar, que una cultura precolombina pudo haber
utilizado técnicas de navegación y conocimiento astronómico, cuando analizó la
orientación de algunas alineaciones y en especial una que tiene la dirección
19º S.O. y que, partiendo de Palmar Sur podría trazarse una línea recta que nos
llevaría a la Isla de Pascua; pasando primero por la Isla del Coco después
por Isla Galápagos y llegando a la Isla
de Pascua.
Esto lo pudo comprobar, cuando recurrió a Carlos Araya
navegante a bordo de una nave de la línea aérea de Costa Rica (LACSA). El resultado de ese vuelo sin despegar el
avión había llegado a su destino (Isla de Pascua) con solo una desviación de 70
kilómetros. Hay otros alineamientos que haciendo las proyecciones nos darían las
direcciones de Grecia y Asia Menor.
Ivar publicó un libro junto
con George Erikson allá por 1999 titulado “Atlantis in América”. Habla entonces
de una cultura naval y de la posibilidad de que la Atlántida tuviera algún
centro aquí; y dice: “porque si se parte
de su conocimiento astronómico y de acuerdo a lo que dijo Platon sobre las
columnas de Hércules, que desde un punto de vista astronómico, el lugar al que
se refiere Platon; bien podría ser el Río Sierpe y la Isla a Violines”.
En una de las múltiples
ocasiones donde he tenido oportunidad de
hablar con Ivar, le pregunté muy
concretamente, porqué involucraba a la Atlántida. Y la respuesta fue la siguiente:
1) Debemos de ser conscientes de una cultura naval
precolombina.
2) Las direcciones que nos dan algunos de las
alineaciones de las esferas son
transoceánicas.
3) Platón habla de una cultura naval desconocida cuando
se refiere a La
Atlántida.
4) En el lenguaje Nauthutl - La palabra ATL es una
constante.
5) Según Ivar,
Atlante significa hombre de agua - navegante.
6) La relación de un navegante con el conocimiento de las
estrellas en el cielo es
completa, pues era la manera que utilizaban para
orientarse en ese entonces,
la navegación y la astronomía
estaban íntimamente ligadas por esa necesidad
de orientación más que la utilización como calendario.
7) Para Ivar el significado, simplemente es que: “Las
esferas nos recuerdan, las
esferas en el cielo” - el sol,
la luna, los planetas, las estrellas.
Luego, en 1989 visitan al
país un grupo de españoles que estaban realizando una serie de documentales
titulados: Misterios en América, dirigido por
Fernando Jiménez del Oso, con la participación de J.J. Benitez, con quien había ya estrechado años atrás una gran
amistad. Ellos produjeron el documental
que se conoce como el Misterio de las Esferas de Piedra.
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Fernando Jiménez del Oso, Ivar Zaap y J.J. Benítez |
Y es después de eso, a partir de 1990, cuando arqueólogos
costarricenses iniciaron las primeras
investigaciones oficiales de las esferas
con Ifigenia
Quintanilla a la cabeza. Con ella
tuvimos una larga conversación el 29 de julio de 1997.
Uno de los grandes problemas
para la investigación de las esferas actualmente, es que ella considera que se
han removido el 95% de las esferas de un total de 500 que pueden existir. Ifigenia
dice que en la cuestión del significado de las esferas siempre van haber dudas
por el hecho mismo de la destrucción de
sitios arqueológicos.
Según su investigación, las
construyeron grupos indígenas que habitaron principalmente el Pacífico Sur de
Costa Rica, principalmente la zona de Sierpe, Térraba, Buenos Aires y Pérez
Zeledón. Ifigenia afirma que no hay
registros escritos para identificar a estos indígenas y cree que pueden ser
antecesores de los Borucas. Las esferas se han fechado por material cerámico
asociado, es un fechamiento relativo y se considera que las más antiguas
podrían ser de 400 años después de Cristo.
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Rio Sierpe |
También ella asegura, que
las esferas siempre están asociadas con nuestros restos arqueológicos como
cerámica y otros tipos de piedra trabajada, montículos, caminos, plazas y que
basado en esto, es como las fechan. Las esferas más antiguas están en la zona
de Sambito en el pueblo que se llama Bolas y
en Golfito. El material de las
esferas es de gabro y grano de orita y hay otras esferas en caliza. Las de gabro y grano de orita tienen mucha
magnetita (Para Ivar Zaap, las originales son de granito y las otras son
copias).
Los yacimientos los tienen
localizados en Olla Cero, donde va a estar la represa del Río Térraba. Ifigenia
destaca tres elementos que distinguen las esferas de piedra del Sur de Costa
Rica: 1) perfección de la forma, 2) el acabado tan fino y 3) que
se encuentran en conjuntos.
En 1991 la Revista española
Espacio Tiempo dirigida por Fernando Jimenez del Oso, publicó un largo artículo
de Ivar Zaap titulado: “Las Esferas de Costa Rica, el testimonio de una
civilización desconocida”, por cierto, muy poco conocido para la mayoría de los
costarricenses, no así para el mundo hispanohablante en general pues como la
revista era muy conocida, la publicación de Ivar logró una gran difusión.
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Portada de la revista española |
Luego, en diciembre del
2001, vendría de nuevo a Costa Rica mi
estimado amigo y periodista español J.J.
Benítez quien dirigía el proyecto
“Planeta Encantado” donde se incluía de
nuevo un documental que titularon “Las Esferas de Nadie” y en donde también
contemplaron las esferas que se encuentran en
México. Tuve el honor de ser
contratado para ayudar al grupo con toda la logística y la búsqueda de locaciones. Ver el siguiente link:
Más tarde en el 2004, sale a
la luz un nuevo libro del señor Alberto
Sibaja titulado “Esferas de Piedra En Costa Rica” con el fin de popularizar la información de
ellas.
Recientemente, en el año
2010 vinieron al país varios investigadores y visitaron el sitio donde se
encuentran las esferas, para evaluar la
elegibilidad y protección de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. En el presente, hay una petición del gobierno
actual para que esto pueda ser una realidad
Por último no quiero dejar
de destacar, “El Proyecto
Esferas” un encuentro que se celebrará
del 15 al 20 de octubre de este año 2012 en el cantón de Osa (Costa Rica).
Dicho evento tiene dos objetivos fundamentales: Dar a conocer las esferas de
piedra a todo el mundo y generar riqueza cultural, material y espiritual para
la zona. En el encuentro se ofrecerán conferencias, arte, meditaciones,
observaciones estelares: http://www.proyectoesferas.com
Nota: Algunas
imágenes de este recuento histórico, son
tomadas de la Revista Espacio Tiempo.
ResponderEliminarLas esferas poseen el mismo origen que las pirámides…e igual que las pirámides, se encuentran distribuidas por todo el mundo…
Las pirámides fueron construidas por naves o máquinas robots con material del mismo lugar donde se construyeron…las esferas fueron construidas de la misma manera…